La zona muerta (1979)

La zona muerta

Hace unas semanas me terminé de leer el primer libro que conforma lo que yo llamo “la saga de Castle Rock”, La zona muerta.

Muchos diréis que no conocéis la saga de Castle Rock, o que directamente La Zona Muerta no pertenece a ninguna saga. Es cierto. La Zona Muerta es sólo un gran libro más de Stephen King, pero tiene una característica especial: sucede en el pueblo ficticio de Castle Rock, en Maine. Es un pueblo pequeño, allí todos se conocen, es tranquilo, y tiene su propia historia. Como cualquier pueblo ficticio, vamos. Todo quedaría ahí si no fuera por una costumbre que tiene King (adquirida de su ídolo H.P Lovecraft, por cierto) que es relacionar sus libros hasta tal punto que unos cuenten el final de otros siendo totalmente ajenos a la trama, pero justificándose porque sus personajes viven en el mismo pueblo. Eso sucede con “La Zona Muerta”.

Stephen King escribió, después de “La Zona Muerta”, tres libros más que sucedían en el pueblo. En cada uno se contaba eventualmente detalles y finales de el libro anterior que se situaba en Castle. Así que yo recomiendo al lector interesado en Stephen King que vigile muy de cerca el tema de los pueblos, y que en concreto se lean la saga de “Castle Rock” en este orden:

1-La Zona Muerta

2-Cujo

3-La Mitad Oscura

4-La tienda.

Esto es importante para evitar los molestos SPOILERS, sobretodo presentes en el cuarto libro.

 Portada de «La Zona Muerta» en formato de bolsillo.

Después de esta nota aclaratoria, os reseñaré  La Zona Muerta. Como datos generales, diré que es la quinta novela de Stephen King (ojo, que no libro), que tiene 456 páginas en un formato de bolsillo, y cuesta casi 9 euros. Ya veis: una ganga. Os lleváis unas de las mejores obras de King, en un formato cómodo para cualquier lado y pagas menos de diez euros.

El libro sigue la historia de John Smith, un profesor de literatura de instituto que sufre un terrible accidente de coche, queda en coma 5 años, y cuando despierta, descubre que tiene la habilidad de ver el futuro.

No es una novela cualquiera, como podéis comprobar. Es un libro diferente. Diferente en todos los mundos. Tanto en el mundo de la literatura, como en el mundo de Stephen King, porque no nos hace temblar de miedo, sino que nos hace sufrir. Es un drama con toques sobrenaturales.

Es un libro narrado con un profundo sentimiento que nos coloca ahí mismo, en el momento, tanto dentro, como fuera de la cabeza de John Smith, y podemos sentir su sorpresa, sus sentimientos, sus dolores, sus visiones, y el mundo que ha cambiado después de esos cinco años en coma.

El libro no se me hizo pesado, aunque sí hay que tener paciencia y saber interesarse por la trama. Con cualquier visión de Smith sobre una persona, se nos puede presentar una historia diferente, ajena totalmente a Smith, pero igual de interesante.

La relación de los personajes es quizás lo mejor de la historia. Se narran sus antes, y sus después de una forma magistral. En especial, la relación de Johnny y su ex-novia, Sarah. El tono de la narración de su relación antes del accidente es mucho más alegre, jovial y enamoradizo, con esos toques de sensaciones extrañas que sólo King sabe dar para crear tensión, pero el tono de los encuentros posteriores cambia completamente, se llena de silencios incómodos, ya nadie está alegre, y todo es muy confuso para ambos. Es confuso para Johnny por su nueva aptitud de clarividencia, y para Sarah, porque, cuando Johnny sale del coma, es como si un pasado del que ella se quería desprender por completo, volviera a renacer. Eso los desconcierta a ambos.

Hablemos de la parte sobrenatural de todo esto: la clarividencia. Por supuesto, Johnny tiene que usar sus nuevas cualidades para algo, y creo que ese algo justifica muy bien los años en los que se sitúa la novela: los 70’s. Recordad todo lo que sucedió en los 70’s: Los escándalos políticos, la última etapa de la guerra de Vietnam, el conflicto árabe-israelí, y un sinfín de cosas más. El mundo se volvió loco; se transformó. Pues todo eso King lo resume en un sólo nombre: Greg Stillson. Ojo a este señor.

Portada original de «La Zona Muerta». En la ilustración vemos a un posible Johnny Smith, y una Rueda de la fortuna. El punto de partida de la novela.

A medida que avanza la novela, y siendo testigo de las visiones de Smith y de sus conclusiones a cerca de las mismas, te hueles el final. No por eso es menos disfrutable, pero hasta cierto punto es predecible. Yo, personalmente (y los que hayan leído la novela sabrán de lo que hablo) creo que King resolvió muy bien el final. Tarde o temprano, ese iba a ser su destino. Lo que varió de lo previsto, fue la forma de llegar a ese destino.

El epílogo me recuerda bastante al final de su primera novela, Carrie (aquel momento, en medio de la carretera, entre Susan Snell y una acabada Carrie, ¿recordáis?). Este epílogo tiene una cosa que yo creo que sabe hacer muy bien Stephen King al final de sus novelas: puede hacer que los sentimientos del personaje lleguen directamente hasta el lector. El lector cierra el libro exactamente con la misma sensación que el personaje que acaba de dejar atrás. Muy pocos autores pueden hacer eso.

En fin, creo que “La Zona Muerta” es uno de los mejores libros del gran Stephen King (para mi no es el mejor. El mejor lo reseñaré en una ocasión especial), y puede gustar a todo el mundo, dado que, como he dicho, es un libro diferente y muy atrayente. Eso sí, como has visto en la reseña, no te esperes monstruos aterradores y sobrenaturales. Como King demuestra aquí (y en muchos otros de sus libros), el hombre es el monstruo más aterrador de todos.

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