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Todo Oscuro, Sin Estrellas (2010)

Todo oscuro, sin estrellas

De Stephen King

 Stephen King es conocido por escribir en grandes volúmenes (más de 600 páginas es un número habitual en sus novelas), pero resulta ser también un gran narrador de relatos y novelas cortas. Centrándonos en las novelas cortas, nos ha demostrado su talento narrativo en este campo en las colecciones Las cuatro estaciones (1982), Las cuatro después de la medianoche (1990) y Corazones en la Atlántida (1999). A esta colección se sumó en 2010 el libro objeto de reseña en esta ocasión: Todo oscuro, sin estrellas.

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Portada de la edición de bolsillo del libro “Todo oscuro, sin estrellas”. La ilustración de la portada es la misma, tanto en español, como en su versión original en inglés.

Como datos generales, diremos que se trata de la décima colección de historias cortas del maestro del terror, siendo la cuarta formada íntegramente por “novellas”. Es el libro número 59 de King. En formato de bolsillo, su extensión es de 448 páginas y su precio no es otro que 9,95 €.

Entre los títulos anteriormente citados, dos de ellos (Las cuatro estaciones, Corazones en la Atlántida) comparten un eje más dramático y realista, y las otras dos (Las cuatro después de la medianoche; Todo oscuro, sin estrellas) se centran en desvelarnos tramas de terror, misterio e intriga. El libro que nos ocupa contiene cuatro (o cinco, según qué edición tengas) novelas cortas que indagan en el extraño que hay dentro de cada persona, capaz de salir en el momento menos oportuno para hacernos la vida imposible. La ambición, la mentira, la venganza, la envidia y la obsesión son los temas centrales de estas historias oscuras.

La primera historia se titula 1922. Narra cómo un hombre llamado Wilfred James es capaz de matar a su propia mujer con tal de adueñarse de 80 hectáreas de campo. No sabe, sin embargo, que ese acto traerá las peores consecuencias a su familia y a su salud mental. Con evocaciones directas a Las ratas en las paredes de H.P Lovecraft, “1922” es una magnífica historia que nos muestra que el “extraño interior” de cada uno está lleno de la ambición más mezquina. Se trata de una narración excelente con muchas aptitudes para ser llevada a la gran pantalla con éxito.

Le sigue Camionero Grande. Esta historia tiene como protagonista a Tess, una novelista que es víctima de una violación en una carretera secundaria. Después de esto, se arma de valor y planea vengarse de su agresor. Buena historia, bien narrada pero sin embargo la menos atractiva de las historias que aparecen en el libro. Hay pasajes de este cuento que resultan pesados.

A continuación nos encontramos con Una Extensión Justa. Curiosamente, la más corta de las historias que conforman el libro. No se podría considerar ni siquiera una novela corta. Recoge la historia de un enfermo terminal que milagrosamente se cura gracias a un pacto demoníaco que afectará a sus más allegados. Un relato corto, divertido, ácido y plagado de envidia. Por lo tanto, un buen relato.

Y termina con Un Buen Matrimonio, que explora lo que lleva recogiendo todo el libro: no conocemos nunca lo suficiente a una persona. Y de eso sabe nuestra protagonista, Darcy (adoro los nombres raros de las chicas de King), que gracias a un descubrimiento casual descubrirá la personalidad oculta que hay bajo el hombre con el que lleva casada 25 años. Inquietante y magnífica historia, llena de intriga. En estos momentos está siendo adaptada al cine, con guión del propio Steve, por cierto.

Con este libro sucede algo que me saca de mis casillas. Meses después de la publicación del libro salió a la venta su edición paperback (lo que en español se conoce como edición rústica, o tapa blanda). Dicha edición contenía una historia nueva, que no está presente en ninguna otra edición. Para leerla, has de comprarte la paperback edition de Full Dark, No Stars. Es decir, estás pagando más dinero por prácticamente el mismo libro. Esas estrategias de márketing, incluso viniendo del maestro King, me parecen imperdonables. Aun así, conseguí la nueva historia para no perderme  nada.

Se titula Under the weather (algo así como “Se encuentra mal”) y es la quinta historia del libro, un aditivo “de regalo”.  Un publicista cuya mujer está enferma, lleva teniendo pesadillas varios días. No se imagina que el verdadero mal augurio reside en su propia mente y en su obsesión por la fragilidad de su esposa. Es un buen relato, mucho más corto que “Una Extensión Justa” y bien escrito. Pero es demasiado poca cosa para merecer comprar todo el libro otra vez.

Me  gustaría destacar, de las cinco historias, dos: 1922 y Un Buen Matrimonio. La primera y la penúltima resultan auténticas joyas del libro. Brillan con luz propia y sus temáticas son las más atractivas y jugosas. Lo cual no significa que las otras desmerezcan la pena, pues se trata también de literatura de calidad. El sello de King está presente en toda la narración, y estamos contentos por ello.

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Todo es Eventual (2002)

Todo es eventual: 14 relatos oscuros

De Stephen King

 Dice Joe Hill que a él, más que las novelas, lo que realmente le gusta escribir son relatos cortos. Dice que lo considera como un arte en sí mismo, le permite hacer personajes y situaciones más límites, con menos tiempo,  con más acción. Todo sintetizado y directo. Es una cualidad que seguramente aprendió de su padre, Stephen King, que es un gran contador de relatos. Pero, sobre todo, de relatos oscuros.

Todo es Eventual, la primera recopilación de relatos de King después de su accidente, es un ejemplo. Son catorce historias que nos devuelven a un King en forma (no en su forma entera, pero sí en forma), con tramas frescas y originales. Es cierto que King tiene mejores recopilaciones, pero no por eso ésta es mala. La calificaría con un notable. Después de todo, son relatos oscuros. No necesariamente de terror.

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Portada de la edición de bolsillo del libro «Todo es eventual». La ilustración de la portada es la misma, tanto en español, como en su versión original en inglés.

Mirándolo desde el punto de vista que toca en este párrafo (es decir: datos generales y técnicos), hay que decir que “Todo es Eventual” es la séptima recopilación de King, tiene unas 528 páginas, formato de bolsillo, y un precio de 8,95 euros. El orden en que encontramos los catorce relatos no tiene una explicación realmente lógica. Steve los organizó jugando a las cartas, y en principio iban a ser 13. Pero el número se le antojó demasiado desgastado ya. Así que añadió uno más. También encontraremos notas del escritor sobre el relato que vayamos a leer. Al principio, o al final, pero nos encontraremos sus notas. Por lo tanto, más que notable: notable alto.

Lo primero que nos encontraremos al abrir “Todo es Eventual”, es un pequeño ensayo que, aunque con distintos títulos y extensiones y palabras, siempre cumple la misma finalidad en todas las recopilaciones de King: hablarnos de por qué todavía sigue escribiendo historias cortas. Aparece uno en “El umbral de la noche”, otro en “Las Cuatro Después de medianoche”, otro más en “Pesadillas y Alucinaciones”, y el último apareció en la reciente “Después del Anochecer”. En esta ocasión, este ensayo sobre relatos, y por qué escribirlos, King lo ha titulado La práctica del arte (casi) perdido. Por supuesto, es un documento que nos acerca a la vida pre-Carrie, y eso es siempre interesante de leer. El final del ensayo es de lo más típico. Lo usó la primera vez, y siempre que puede, lo encasqueta en sus prólogos, y es un agradecimiento al lector. De nada, Steve, de nada.

Nos encontramos en “Todo es Eventual” con un grupo de relatos francamente buenos. Sin embargo (y como en toda antología) destacan unos sobre otros. Esos serán los que reseñaré, para no cansaros mucho. Pero que quede claro que en su totalidad son buenísimos todos.

  • Sala de autopsias número 4. El relato que abre la colección es excelente. Recuerda mucho al que para mí es el mejor relato de King: Superviviente. Ambos comparten ese tipo de persona que hace esfuerzos sobrehumanos por conservar la vida. Si en “Superviviente”, se trataba de una persona atrapada en una isla, aquí se trata de una persona atrapada en sí mismo. Parálisis. Por fuera, muerto, pero por dentro, vivo. Los médicos están a punto de cortarle para hacerle la autopsia, lo cual lo mataría totalmente. Nuestro protagonista luchará por salir de la parálisis y alertar a los doctores. Terror, angustia y humor a partes iguales. Dejarás de respirar por un momento.
  • Todo lo que amas se te arrebatará. Es el relato más hermoso y agridulce de toda la colección. Un hombre para en un hotel, en pleno octubre, para intentar encontrarle sentido a su vida. Una vida destruida, y sólo en pie gracias a aficiones un poco divertidas. Reconozco que no puede gustar a todo el mundo, pero al lector de novelas dramáticas, estilo “Las Horas” o cualquier trama simple y compleja al mismo tiempo, le llamará la atención este relato y sabrá apreciarlo. Un poco de Carver, de Murakami, y de King. Un popurrí. De lo mejor del libro.
  • Las Hermanitas de Eluria. Interesante flashback en el magnus opus de Steve King: La Torre Oscura. Aquí encontramos a Roland Deschain al inicio de su búsqueda vital de la Torre. Por lo tanto, un buen punto de partida para el que quiera iniciarse en los mundos de La Torre Oscura. También lo disfrutarán aquellos no familiarizados con dicha saga.
  • El virus de la carretera viaja hacia el norte. Un magnífico relato. Junto con “Todo lo que amas se te arrebatará” y “Sala de autopsias número 4”, lo mejor del libro en mi opinión. Un exitoso escritor decide volver a casa en coche después de ir a Nueva York a realizarse unos análisis. Por el camino encuentra un cuadro muy extraño. Tan extraño es que parece que la figura central de la pintura se esté moviendo…King ya exploró el tema de extrañas figuras dentro de una imagen que se mueven con sangrientos finales en El perro de la Polaroid, pero ésta vez es diferente. Un relato aterrador.
  • Almuerzo en el Café Gotham. Un agradable día en un restaurante se tuerce de repente debido a la locura del maître. Totalmente caótico y sangriento, esta narración se disfruta muchísimo. A veces necesitamos relatos como éste, que no brinda explicación alguna pero desata una debacle de violencia terrorífica. Aquí se vierte mucha energía y los lectores lo notamos. Es acelerado y atronador. Como un buen rock’n’roll.

Estos relatos son Stephen King en estado puro. Durante ésta época, también se publicarían algunos fiascos como Buick 8 o Dreamcatcher (probablemente sea malo por su traducción al español), lo cual dejaba a los fans un poco desalentados. Sin embargo, refugiarse a esperar al mejor King en estas 14 narraciones oscuras fue todo un alivio. Aún faltaban algunos años para que surgiera el King actual, pero era un principio. En resumen, si quiere disfrutar de un buen rato rodeado de terror, aquí Steve te ofrece una buena ración de sus propios miedos. Serán más o menos buenos, pero lo que es indudable es que son muy disfrutables.

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Relato: “Reclusión Voluntaria”, de Joe Hill (2005)

«—Está usted tan loco como él—dijo—. ¿No ha pensado nunca en trasladarse aquí?»

La novella de la que hablaré ahora no se puede encontrar individualmente en español (en inglés, sí, claro). Aquí la pueden encontrar en la antología de relatos de Joe Hill (maltraducida “Fantasmas”) editada por Suma de Letras. Aun así, merece ser comentada individualmente.

Para el que no lo sepa, Joe Hill es hijo de Stephen King. Eso es un arma de doble filo, pero lo cierto es que la carrera de Hill tiene muchísimo más mérito que la de su hermano Owen King por el hecho de apartarse de su apellido (sinónimo de best-seller) y abrirse camino desde el anonimato. Ahora que ya se conoce este hecho, es mucho más recurrente compararlos (su principal diferencia es el sentido del humor más latente en las obras del hijo que en las del padre), pero no pongo ni por un momento en duda que Hill es un valor seguro en el futuro de la literatura y “Reclusión Voluntaria” es el mejor ejemplo de lo que digo.

Para desarrollar esta novela corta, Joe utiliza a la infancia y a la preadolescencia. Es un punto en común con su padre: ambos utilizan las edades más tempranas para mostrarnos hermosas e inquietantes historias. Nuestro protagonista es Nolan, un chico relegado a un segundo plano familiar por las extraordinarias habilidades de su hermano menor, Morris. Morris tiene autismo y desde muy pequeño apila montones de cosa para formar grandes infraestructuras con ellas. Se dedica simplemente a eso, y cada vez hace cosas más grandes y sorprendentes.

El mejor amigo de Nolan es Eddie, un típico chico guay bastante problemático. Un día, Eddie hace algo terrible y Nolan está de testigo. Casualmente el pequeño Morris les oye discutir, y sabe bien que Eddie no dejará a Nolan en paz. Así que Morris utilizará todas sus habilidades y sus propios mundos para ayudar a su hermano mayor.

Esta es una historia escalofriante de principio a fin, narrada con una belleza desgarradora por el propio Nolan, que nos muestran los hechos que cambiaron su vida (y la de su hermano) para siempre. Si hay algo que supera a la historia en sí, son sus personajes. Morris, sus obsesiones, su meticulosidad y su espectral rostro son igual de inquietantes que los niños de las grandes películas de terror. También son un personaje y un mundo en sí, sus creaciones. Dentro de sus túneles las realidades se confunden, los tamaños varían y entre sus paredes se esconden perturbadoras sorpresas.

Me ha encantado volver a leer esta novela corta. Justo como sucede en la historia, el paso del tiempo también es un factor a la hora de leerla. 60 páginas profundas, inquietantes y mágicas. Una joya. Además, es una novela galardonada con el World Fantasy Award a mejor novela corta de 2006. Otro motivo más para leerla.

Bueno, contadme: ¿Qué opináis de Joe Hill?¿Habíais leído ésta u otras historias de “Fantasmas”, su colección de relatos? Estas y otras cosas, ya sabéis, a Comentarios.

¡Hasta el próximo post!

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Bachman Books: Rabia (1977)

El libro del que vengo a hablaros hoy, Rabia, marcó varios hitos (no siempre para mejor, pero qué se le va a hacer) en la vida de Stephen King. Bajo el título de Getting It On, fue la primera novela de Stephen King, y una de las dos novelas previas a Carrie (cuando eran un total de cinco)que le parecía que realmente merecía la pena. También fue la primera que publicó Richard Bachman (estoy cansándome un poco de usar su nombre, seguro que el lector también, pero pronto acabará, lo aseguro). Y, por desgracia, la única de la que King se arrepiente. Ni siquiera se arrepiente de sus malas novelas (si es que las tiene), pero sí de Rabia. Esto se debe a algunos casos que sucedieron a mediados de los noventa en Estados Unidos. Tres casos, concretamente, el los que distintos adolescentes tomaron sus respectivas escuelas con una pistola en la mano y tomaron como rehenes a sus compañeros. Cuando King se enteró de eso, dio la orden de no re-editar más el libro, por lo que hoy es prácticamente imposible conseguirlo.

Como no servirá de nada, no pondré ningún dato respecto a las páginas, ni capítulos, ni extensión, ni formato, ni precio, dado que para el lector que se haya interesado por King después de los noventa, no tendrá oportunidad de comprarlo de manera fácil y directa. Para conseguir este libro en la actualidad, hay que andarse con ojo por las tiendas de segunda mano. Un familiar mío consiguió la edición más actual de este libro (en formato de bolsillo, con fecha de 1997) por casualidad en Cuba, y lo compró inmediatamente, sin ni siquiera saber que se trataba de una joya genuina y difícil de tener. Así que pasaré directamente a reseñar el libro.

Portada de una de las primeras ediciones del libro en español. Aunque no es realmente de terror, la cara asusta, pero tiene su explicación lógica.

La trama es de esas a la que King no nos tiene acostumbrados: un adolescente que se vuelve loco y secuestra a sus compañeros de clase en el instituto. Algo simple, en principio, pero si profundizamos encontramos una crítica a la sociedad, y una autopsia al instinto asesino del ser humano. Se trata de un libro corto (como todos los de Bachman), cuyas páginas pasan volando, y la acción se concentra en una sola sala, siempre todo el mundo tenso ante la posibilidad de que algo pueda salir de quicio.

El personaje central de la historia es Charlie Decker, el secuestrador. Este chico está, sin dudas, fuera de sus casillas, está totalmente loco. Pero no es la locura esa de “voy a hacer tonterías”, “veo dragones”, o “pienso que estoy en otra época”. Es la locura que te hace más inteligente, capaz de todo lo inimaginable, calculador, abominable. Es locura que King probará luego en otros libros (como en Misery, por ejemplo). Aunque realmente no se puede decir que Decker esté loco, sino que mientras que surgen los acontecimientos, su nivel de civilización y moralidad descienden cada vez más rápido. Gracias a esta mezcla de inteligencia, frialdad y locura, Rabia consigue atrapar al lector dentro de la mente del adolescente, e incluso disfrutaremos con sus diálogos y negociaciones con el mundo exterior, que intenta que todo salga bien. Podríamos decir que Charlie Decker es una versión más del adolescente conflictivo por excelencia de la literatura: Holden Caufield (El guardián entre el centeno, J.D Salinger), sólo que con una pizca más de locura.

La cuadrilla, porque podríamos denominar perfectamente así a los rehenes, de Charlie son adolescentes como él. Lo conocen, han estado a su lado durante toda su vida, y se toman este secuestro como un asunto interesante del que hablar posteriormente. En la clase de Charlie hay personalidades de lo más dispares, para bien o para mal, que juntos forman el cóctel perfecto. Está la estudiosa, la cotilla, el negado, el conforme, la promiscua….Todo tipo de personas. Charlie ha secuestrado a la más variopinta clase de todo el instituto. Aunque parece que Charlie controla muy bien esa situación, presenciamos el las páginas finales lo que King nos lleva advirtiendo toda la novela: la locura es un mal que se propaga. Calificaría ese final de impresionante, con letras mayúsculas.

Portada de la edición original del libro.

La prosa y la organización de capítulos es simple, lo cual favorece a la lectura. Da una sensación de ligereza, y de espontaneidad que dotan de un realismo más marcado a la novela. El lector quedará enganchado desde la primera frase, y pasará y pasará las páginas, siempre con el aliciente de descubrir por qué Charlie Decker ha hecho eso, y cómo se resolverá la historia.

Resulta muy difícil encontrar las palabras adecuadas para describir el libro y sus personajes, dado que se trata de una trama especial, un terror cotidiano. Además, lo leí hace unos cuantos años, y tal fue el impacto que causó que preservo en mi mente pasajes enteros del mismo. Aún así, todavía el cerebro no encuentra las palabras adecuadas.

Existen muchos libros controvertidos sobre adolescentes conflictivos, y yo he leído y reseñado los más notables en este blog (El guardián entre el centeno, de Salinger, Nada, de Jane Teller, y tengo más en la estantería que requieren mi rápida atención), pero siempre viene bien volverlos a leer, para darse cuenta de la grandeza de los escritores, y de las tramas que en principio pueden parecer simples, pero que en el fondo guardan una enorme crítica a la sociedad (o a la falta de ella). Si nos damos cuenta, esos libros tan controvertidos (y tan vetados, por cierto) tienen como denominador común el tema más corriente entre todos los temas corrientes: la adolescencia. Podría decir sin temor a equivocarme que cada día: un niño de transforma en adolescente; un adolescente deja de serlo y se convierte en adulto; un adolescente cambia su forma de pensar (evoluciona, o involuciona en sus pensamientos, todo depende de dónde esté), un adolescente tiene problemas (de mayor o menor gravedad, pero siempre están ahí los problemas, aunque se trate de algo insignificante). Cada día un adolescente escucha y absorbe como una esponja los desechos de esta sociedad, aunque también las cosas buenas. Y así un largo etcétera, relacionado con el tema “adolescentes”.

Aunque trate del tema más cotidiano del mundo, nunca está de mas saber que se trata de ficción. Una ficción que lleva al límite nuestras posibilidades, y que pensándolo un buen rato tampoco se trata de algo tan descabellado, pero igualmente uno debe tener bien claro que se trata de un trabajo de ficción. El ser humano, sobretodo el adolescente, tiene que aprender a diferenciar entre realidad y ficción, para no cometer errores y tampoco obsesionarse. Lamentablemente, en el pasado hubo algunos que no supieron la diferencia y cometieron errores garrafales e imperdonables. Hablo de aquellos chicos que, tomando como ejemplo a Charlie Decker, secuestraron a su clase. También hablo de personas que se obsesionaron con El guardián entre el centeno, se creyeron por un momento Holden Caufield, se cansaron de su vida y cometieron crímenes creyendo que en realidad eran héroes e iconos de la sociedad. Como por ejemplo Mark David Chapman, horrible persona. Y menos mal que no han vuelto a suceden acontecimientos como aquellos.

Así que mi humilde consejo es que, si quieres, leas esos libros. Sí, son muy interesantes y atrayentes literariamente y para alabar al autor, pero siempre que leas un libro que sabes conscientemente que trata un tema cercano a tí, pero llevado al extremo, por favor, ten bien claro que se trata de ficción. Estudia ambos significados, entre realidad y ficción, y tenlo bien claro siempre. Porque ese tipo de libros son una hoja de doble filo. Por una parte, son maravillosos, tienen descripciones exquisitas, personajes realmente impresionantes, y el dominio del autor sobre el tema es realmente digno de admirar. Pero por otra parte, se trata de libros muy peligrosos. Ten bien claro lo que estás leyendo, y etiquetalos mentalmente dentro del verdadero género que tienen. Ese es el mensaje de Stephen King al no re-editar Rabia. No te arruines la existencia. Después de todo, es sólo un libro.

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Bachman Books: El fugitivo (1982)

Ya sabemos (porque he hablado en muchas ocasiones sobre el tema en este blog) que Stephen King ha publicado siete libros bajo el seudónimo de Richard Bachman. La mayoría de los Bachman Books, como yo les llamo, fueron escritos antes de Carrie. Cuando King dijo de era Bachman, los magnates de las editoriales vieron una gran oportunidad de hacer más dinero y editaron los cuatro primeros libros de Bachman en un sólo tomo. Ahí, King decidió explicar por qué fue Bachman, pero además, dio su visión sobre los libros aquellos. Decía que de las cinco novelas previas a Carrie, dos de ellas eran malas, una aburrida, pero otras dos le parecían buenas. Las dos buenas eran Rabia y Carretera Maldita. Eso demuestra que por entonces, King no sabía lo que hacía, porque creo que nadie pueda catalogar El fugitivo (libro que a continuación reseñaré) de malo o aburrido.

Portada de la edición de bolsillo de "El fugitivo". Como siempre, no tiene nada que ver con el libro, pero podríamos darle un significado metafórico.

Como datos técnicos y generales, huelga decir que es el cuarto libro de Richard Bachman, y el octavo libro de King (si lo situamos por año de publicación, El fugitivo [1982] iría entre Cujo [1981] y Christine [1983]) , cuenta con 304 páginas, formato de bolsillo, y un precio de 8,95 euros. El libro se sitúa en el futuro, en el año 2025, en el que un hombre de treinta años llamado Ben Richards se ve en tal apuro económico que tendrá que acudir al éxito televisivo de esos años: El Fugitivo. Se trata de un reality-show que consiste en una caza. La caza del concursante, que tendrá que huir como pueda para salvar la vida. Después de ocho días, si continúa vivo, se le entregará el premio: un maletín lleno de billetes. Ben Richards será ese concursante al que todo el mundo (y con todo el mundo me refiero incluso a los transeúntes) tendrá que dar muerte.

Cualquiera que haya visto la tele por estos días, se habrá dado cuenta de que el argumento de El fugitivo perfectamente podría llegar a materializarse en la vida real. King, sin saberlo, construyó una novela futurista diferente y con una crítica social más que notable. A medida que han pasado los años desde que este libro fue escrito, el ser humano ha adquirido una extraña especie de morbo que lo ha llevado a ver programas en los que se puede llegar a acabar con la vida privada y sentimental de personas tanto anónimas como famosas. Y todo esto, los que están del otro lado de la pantalla (tanto si eres presentador, como colaborador, o concursante en uno de esos programas) lo hacen por dinero. Conclusión: la sociedad está involucionando. Y sí, puede llegar a los límites que plantea El fugitivo.

Si dejamos a un lado la crítica social (que es, para mí, lo mejor del libro), El fugitivo no pierde demasiado porque se trata de un thriller, lleno de suspense y acción. Un cóctel realmente atractivo para el lector. Primeramente la historia plantea la situación por la que Ben Richards tiene que presentarse al concurso: su hija acaba de nacer, y ni él ni su esposa Sheila tienen una economía sostenible como para que la niña crezca sin problemas. No sólo hablo de crecer sin necesidades típicas de una niña que, al no tener, puedan causar rechazo entre sus compañeros, o pueda la propia niña repelerse a sí misma y a su entorno. También hablo de salud. Los medicamentos cuestan un dinero que no tienen.

Aquí ya nos deja bien claras las condiciones del protagonista y presenta un futuro más pobre del actual o el de hace más años. También nos describe unos suburbios y unas ciudades mucho más industrializadas y echadas a la cloaca que en cualquier otra época, contando también con los siglos anteriores al XX, cuando la sociedad carecía de una higiene y organización que hoy día si que tiene.

El concurso, su mecánica y su desarrollo son la base de la novela. Es un concurso mundialmente famoso, e increíblemente interactivo, y eso King lo demuestra porque la fama que adquiere Richards tan solo dos programas después, es enorme. Es la víctima número 1 de América. Es imprescindible verlo muerto.

El personaje de Richards es un hombre que profesa un profundo amor a su familia, y por eso se sacrifica y participa en esa locura llamada El fugitivo, y se plantea romper el récord de supervivencia. Es un hombre cuya inteligencia no se formó a base de libros, ni era un hombre de mucha cultura. Se valía de lecciones de la vida, de la inteligencia de la calle, cosa que se sirvió para esconderse de sus cazadores.

Pero Richards no aguanta mucho dentro de sus casillas, dado que lo asecha casi todo el mundo, llegando a cometer un delito, en el clímax de la novela. Aquí conocemos a un personaje singular que contrastará con el personaje de Richards, siendo, en todos los sentidos, su polo opuesto. En este tramo de la novela King aprovecha y nos da una visión de la clase alta de ese 2025.

El final es frenético, sangriento, gore y raro. Todo se saca de quicio, hasta llegar a límites insospechados por parte de Richards. Se trata del final más cañero que he visto en toda la literatura de King. El protagonista se da cuenta de lo que hace, por qué lo hace, pero no escarmienta y decide seguir adelante. En las páginas finales se da un merecido escarmiento a todo el mundo. Los directivos de ese mundo tan diabólico que es la televisión terminan de forma realmente satisfactoria para el lector. Se ha hecho mucho hincapié a lo largo de los últimos diez años en el final de El Fugitivo, y gracias a este (y otros libros, como Apocalipsis) King ha ganado el título de visionario ocasional. Sólo os puedo invitar a leerlo para saber el por qué.

Portada de la versión original del libro. Esta sí que guarda relación directa con el contenido. Lo que sostienen las manos sería una nueva especie de tele. En el interior, un Richards al borde de la locura.

Estéticamente el libro también es muy interesante. Aunque yo no me he leído todos los libros de Stephen King (aunque parezca que sí, pero en realidad no), puedo asegurar que nunca te vas a encontrar una distribución de capítulos y del paso del tiempo como la que tiene El fugitivo. Se trata de una cuenta atrás, comenzando por el 100 y acabando en el 0. Aún así, el libro no tienen ningún tipo de pérdida, tiene una prosa bastante sencilla, y dado a que sus 304 páginas contienen gran carga de acción y prácticamente podríamos describirlo como una carrera a contrareloj, pasan con rapidez. El lector lo podrá acabar perfectamente en menos de una semana, y experimentará una sensación de que el viaje ha sido realmente corto. Parecerá como si se despertara de una pesadilla de quince minutos, y sólo recordaras el final de ese mal sueño. Una sensación que realmente es gratificante para los lectores de thrillers atrayentes.

En resumen, creo que El fugitivo no podrá pasar de moda jamás. Aunque esté situado en un año concreto, la novela hace una reflexión y una crítica de cualquier momento de la sociedad. De la de ahora, de la del futuro, y también de la sociedad del pasado. Que, por cierto, no va bien últimamente. Un libro necesario para darse cuenta no sólo de lo morboso del ser humano, sino también de sus ganas increíbles de acaparar el dinero, lo obtenga por el método que lo obtenga. Así que, como véis, no creo que King haya juzgado como se merece esta creación (escrita en una sola semana, por cierto)y por eso se merece más oportunidades. Muchas más.

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El ciclo del hombre lobo (1983)

El autor más prolífico de Maine, Stephen King, se ha caracterizado siempre por intentar romper algunos (tampoco muchos) esquemas de la literatura actual, tanto en la forma de escribir, como en la forma de publicar, de divulgar sus obras. Recordemos que publicó La milla verde como una novela serial de seis partes, que su relato Montando la bala fue pionero como libro electrónico en Internet y la gran fama y expansión del libro electrónico se debe en parte a él. También recordemos que La Tormenta del Siglo se trata de un guión de 600 páginas, no se trata de una novela corriente. Y que Dolores Claiborne es un magistral monólogo revelador, muy al estilo del mejor cuento de Poe: El corazón delator. También el escritor sigue publicando exclusivamente libros electrónicos (a parte del relato Montando la bala, exclusivamente son e-books: la novela serial incompleta The Plant, la novela corta sobre nuevas formas de lecturas llamado Ur, y el recientemente publicado Mile 81). También recordemos que con su relato Moralidad enamoró tanto a la modelo Bar Rafaeli, que posó desnuda con palabras del relato tatuadas (digitalmente, claro) en su cuerpo.

El ciclo del hombre lobo forma parte de esos libros de Stephen King que rompen esquemas. Porque esta novela corta surgió por una proposición que le hicieron a King que consistía en escribir un relato para cada mes del año, relacionado con el tema del hombre lobo. Y King, que ya por entonces (hablo de 1983) había escrito una historia para cada estación del año, no dudó en hacer lo mismo con los meses, solo que un poco más cambiado.

Portada de la edición de bolsillo de "El ciclo del hombre lobo".

Como datos generales, puedo decir que se trata de la décima novela de King, que tiene 192 páginas, el formato es un libro de bolsillo, tiene un precio de 9,95 euros, y, por supuesto, como en su versión original, tiene ilustraciones de Berni Wrightson tanto a todo color como en blanco y negro. Si le quitásemos las ilustraciones, el libro se quedaría en muy poco. Como anécdota, no está de más decir que El ciclo del hombre lobo fue, hasta hace muy poco, el libro más deseado por los los fans españoles de Stephen King, dado que estaba descatalogado. Los fans, incluido yo, pedíamos y pedíamos a la editorial que re-editara el libro, para poder tener todo lo de Stephen King, y parece que el año pasado nos hicieron caso. Un punto a favor de Random House Mondadori España.

El libro narra un año en el pueblo ficticio de Taker’s Mills, en Maine (ya parece que en el Maine de King no hay lugar para Portland, Bangor, Lewiston o las demás, sino que es otro Maine, formado por: Castle Rock, Castle View, The Twins Mills, que son Chester’s Mills y Taker’s Mills, Jerusalem’s Lot, Derry, Little Tall, y otros…un mundo propio, vamos). Podría haber sido un año normal, en un pueblo normal, pero resulta que en enero de ese año una persona muere en las garras de un misterioso animal que nadie nunca ha visto. Pronto se sospechará que ese animal atroz que comete crímenes mensuales se trata de un hombre-lobo. Posteriormente todo el mundo sabrá que sí, efectivamente, se trata de un licántropo.

Aunque se trata de una historia coral, y King narra cómo el hombre-lobo asesina a distintas personalidades de Taker’s Mills , un simple hecho hace que tanto el narrador como el lector centre la mirada en un chico minusválido que, gracias a sus travesuras con fuegos artificiales, consigue escapar del hombre-lobo. En el mes de julio, el día 4, día de la Independencia, el muchacho, llamado Marty Coslaw, sale a la calle a tirar cohetes para celebrar con más ilusión ese día, pero de pronto aparece el enorme hombre-lobo, que va a por él. Marty se salva gracias a los fuegos artificiales, que impactan en un ojo del monstruo, y lo ahuyenta. El muchacho se convierte en la primera víctima del licántropo que quede con vida.

Aunque no volvemos a ver a Marty hasta octubre, el lector no se puede olvidar de él. Por el pueblo ya es una realidad que lo que les asecha es un hombre-lobo, y no cualquier animal. El miedo está en el ambiente, y el lector espera impaciente que pasen los meses para ver qué será del futuro de Marty, cuál será la identidad del hombre-lobo, y cómo se resolverá todo.

No os voy a engañar: El ciclo del hombre lobo no aporta gran cosa a la obra de King, y tampoco al lector. Sólo es un libro más. Lo único que lo hace algo especial es que rompe los esquemas de distribución de capítulos habitual en un libro, y lo organiza por meses. Quizás esta originalidad estética sea la que justifique los contras (o pros, eso ya lo decidirá el lector) del libro, como por ejemplo, tratar un tema tan antiguo y explotado como el de los hombres lobos, sus pocas descripciones, y un final previsible y con poca profundidad.

Portada del libro en su versión original

A mi, personalmente, el libro no me decepcionó. Cierto que no se trata de un gran libro (en todos los sentidos), pero desde el principio deja claro su cometido: ser uno más. Y consigue su propósito. No es malo, eso hay que aclararlo. No se trata de un mal libro, así que podéis leerlo con confianza. Es perfecto para el lector que sólo busque pasar el rato. También recordemos que es un libro escrito en los primeros años de la década de 1980’s, y eso se nota sólo en dos ocasiones. La primera ocasión: se menciona a Donna Summer como la favorita para las fiestas de adolescentes. La segunda: el traductor no traduce correctamente el término que hoy día conocemos como la noche de Halloween, sino que lo traduce tal y como estaba en su versión original (Halloween Night), creyendo que se trataba de una fiesta meramente anglosajona sin traducción oficial en castellano. Eso demuestra que por esas fechas el mundo hispanohablante no tenía ni idea de esa fiesta. Símbolos claramente ochenteros, ¿verdad?

Las ilustraciones en blanco y negro de Berni Wrigthson cierran y abren los meses. Antes de comenzar el mes, nos topamos con un dibujo que abarca dos páginas y que retrata perfectamente un paisaje correspondiente al mes en el que se desarrolla el capítulo. Perfectamente puede ser nieve (si se trata de los meses de invierno), lluvia y flores realmente bonitas (para los meses primaverales), el sol que raja piedras (en los meses de verano) o las hojas cayendo al suelo (típico del otoño). Para cerrar los capítulos también Wrigthson nos honra de su talento en blanco y negro, esta vez retratando detalles que hemos leído en los párrafos anteriores.

Las ilustraciones a color, con todo lujo de detalles, y más escabrosas, se encuentran todas en el centro del libro, cosa que creo que no debió hacer la editorial, sino que debió repartir las ilustraciones de manera que concuerden con lo que vamos leyendo. Explico rápidamente porqué: Las ilustraciones a color, como debéis suponer, retratan los momentos más sangrientos y de mayor carga de terror de todo el libro, es decir, las muertes, es decir, los momentos cruciales del libro. El lector querrá ver inmediatamente después de tener el libro en las manos, esas ilustraciones en color, sin ni siquiera leerse el libro, y una vez lo vean, ya tendrán todos los finales destripados. Así que es una falta de consideración por parte de la editorial. Pero como bastante han hecho al re-edita el libro, no quiero seguir dando más guerra. Así que lo único que puedo hacer para evitarlo es deciros: NO VEÁIS LAS ILUSTRACIONES A COLOR DEL INTERIOR. De nada. Acabo de salvaros el final.

Aún así, cuando veáis las ilustraciones, notaréis el gran talento para retratar la mente de King que tiene Wrightson. Ambos también se han dado cuenta de eso y han colaborado en más ocasiones. Trabajaron en Creepshow, King como guionista, Wrightson como dibujante (obvio), en La Torre Oscura V: Lobos del Calla, también en una edición ilustrada de Apocalipsis, y en Frankestein. En esta edición del clásico de Mary Shelley, King y Wrightson cambiaron papeles, dentro de sus posiblidades, claro. La novela gráfica era de Berni Wrightson, y el colaborador era Stephen King, que escribió la introducción del libro.

En resumen, El ciclo del hombre lobo es un libro más, sólo destacable por su distribución de capítulos y los dibujos de Wrightson, pero no se trata de una mala novela. Si quieres pasar un rato agradable, y no quieres demasiadas páginas, éste es tu libro.

Bachman Books: Blaze (2007)

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Mientras Escribo (2000)

Mientras Escribo

por Stephen King

 La vida de Stephen King está rodeada de imaginación, más éxitos que fracasos, más felicidad que tristeza, más preocupación por la obra que por la vida. Nació en 1947 en Portland, Maine, su padre abandonó a la familia y fue criado por madre, cuyo ímpetu es digno de admirar. Creció en una casa en la que la literatura iba por delante de todo lo demás, había verdadera pasión por los libros en esa familia conformada por tres personas (Nellie, la madre, Dave, el hermano adoptivo, y el propio King) bastante pobres. De la pasión de Dave y Steve por las letras surgió su primer trabajo juntos, el Dave’s Rag, un periódico en el que Steve era el redactor, y Dave, el editor. Su carrera literaria continuó en los periódicos de la escuela, y en el instituto, donde contribuía también en el periódico, mayormente con secciones que no eran de su total agrado, pero que disfrutaba. También en esa juventud, apareció en recopilaciones y revistas literarias. Cuando se graduó y se hizo profesor, siguió mandando relatos a las revistas para hombres, y eso le ayudaba a salir adelante económicamente, ya con Tabby y su hija Naomi en hombros. Por cierto, no siempre le aceptaban los relatos. Luego tuvo éxito con sus tres primeras novelas publicadas (siendo la tercera, El Resplandor, un best-seller instantáneo), se retiró de la educación y se dedico de lleno a sus libros. A día de hoy, Stephen King tiene 35 novelas publicadas, una serie de 7 libros llamada La Torre Oscura, 7 novelas publicadas bajo el pseudónimo de Richard Bachman, 9 recopilaciones de relatos, 5 libros de no-ficción, 4 libros electrónicos, 6 guiones para películas, 9 guiones para TV-movies, tres colaboraciones musicales, y 6 novelas gráficas. Lo cual hace un total de 91 trabajos. Después de todo, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que Stephen King ha triunfado.

Portada de la edición de bolsillo del libro de no-ficción «Mientras Escribo»

El libro que reseño en esta ocasión es un ejercicio de memoria que hace King, y nos narra cómo era su vida, antes y después, de su rotundo éxito, y nos da algunos consejos (e incluso ejercicios) para escribir como él. Fue uno de los primeros libros que hizo King después del accidente que sufrió, y da la sensación de que de verdad cuando aquello sucedió su vida pasó ante sus ojos, porque se le ocurrió la idea para este libro. Mientras Escribo.

Como datos generales y técnicos, diré que es el segundo de esos cinco libros de King que no son de ficción, que consta con 320 páginas, en formato de bolsillo y su precio es de 7,95 €.

Aunque yo sólo he resumido en cifras la carrera literaria de Stephen King, Mientras Escribo va mucho más allá (o mucho antes, según se vea), y en la primera parte (llamada Curriculum Vitae) King nos cuenta cosas de su vida que considera importantes desde que tiene uso de razón. Recuerda muy bien que su madre le contó que ella había visto de cerca a un hombre morir, también recuerda sus visitas al médico, y sus peripecias por jugar con lo que no debía en casa de su tío Oren. También recuerda sus días en la escuela, y cómo se metía en líos gracias a sus columnas en el periódico escolar. Recuerda cómo conoció al amor de su vida, Tabby, y como tuvieron a sus hijos, y las medicinas que siempre tenía que andar comprando. King realmente era pobre, su sueldo apenas le daba para ahorrar, y (como he dicho) no siempre podía sacarse algo extra al mandar relatos a la revistas. Pero, afortunadamente, llegó el día en que por fin alcanzó la fama. Esta parte del libro es entretenida e interesante de leer, para saber realmente cómo unas cuantas páginas cambian la vida.

King usó bien la cabeza los primeros años de fama. Su nombre, en el cine, en la tele, en la radio, en las librerías, en todos lados. Pero luego, por allá por los 80’s, dejó de usar bien la cabeza y se fue alejando de sí mismo hasta convertirse en un desecho alcohólico y drogadicto que consumía cocaína. La mayoría de sus libros de los 80’s están escritos bajo influencias. Pero luego Tabby, una vez más lo sacó de la basura todo para que King se diera cuenta de qué estaba haciendo. Llegados a este punto de la historia, las palabras de Stephen sobre ese Steve se vuelven oscuras, y llegas de arrepentimiento. Un lamentable camino que no aconseja que tome nadie más en el mundo. Afortunadamente, King se recuperó, y hasta hoy, no ha tocado otra vez ninguna de esas influencias.

Las dos partes siguientes a las que da paso Curriculum Vitae, son sobretodo interesantes para el aprendiz de escritor. Porque en esas partes descubrimos el método de King de escribir sus libros. Cada apartado lo dedica a un elemento de un libro. Hay apartado para el diálogo, para el personaje, para la idea de al novela, para la constitución de la novela, las descripciones, la corrección…todo lo que King llama caja de herramientas.

Hay que dejar claro que no se trata de un manual. King simplemente aporta su visión sobre ello, y comparte con sus lectores. La sección no aportará demasiado al lector corriente, pero sí al lector fan o escritor. Para ejemplificar sus teorías King cita títulos de novelas, tanto suyas como de otros escritores, e incluso propone un ejercicio creativo de lo más atrayente que tiene impreso el sello de King desde el primer paso, y que sirve para demostrar algo que él llama desenterrar el fósil, o lo que es lo mismo, hallar una buena historia. Sólo recomendable para incondicionales, o escritores. Una delicia.

Lo próximo que nos narra, supongo que fue muy difícil de escribir y recordar para él. En este apartado Stephen King explica de su puño y letra su experiencia más cercana a la muerte: el accidente de 1999. Igual que cuando habló de las drogas, aquí su tono cambia, se vuelve oscuro, difuso y dolorido. Durante las veinte páginas que dura el relato describe con sorprendente precisión los detalles que lo rodeaban en aquel momento. El lector puede preguntarse por qué decide a estas alturas del libro hablar de esto, cuando tuvo la oportunidad de hablarnos del asunto en el apartado de Currículum Vitae. Hay posibles respuestas para esta pregunta. Quizás King intente hacer el libro lo más ameno posible, y nos reservó una de cal, y otra de arena. O quizás dejó para lo último lo más doloroso. Alguna de esas dos, será.

Quizás sea la primera de las dos, porque luego de ese mal recuerdo viene otra magistral lección sobre escritura. Sobre corrección, si concreto más. Tomando como referencia el primer manuscrito de su relato “1408”, y páginas después, con correcciones a mano y una leyenda en las que deja bien claro por qué modificó tal o cual elemento. Una gran lección de escritura, sin lugar a dudas.

Portada de la edición original de «Mientras Escribo». Como véis, nada que ver con la edición española.

En las páginas finales King hace una lista con libros que han sido imprescindibles para él y lo han ayudado a evolucionar en su trabajo. En la lista se repiten nombres que han aparecido a lo largo del libro, y hay otros nombres que no son familiares. Mientras el lector tenga oportunidad, deberá hacerse con los títulos de esa lista, porque King ha demostrado en muchas ocasiones (últimamente en sus columnas en Entretainment Weekly) su buen olfato con los libros, como lector. Es imperdonable obviar varios títulos de esta lista.

Queda ya más que claro para el lector de esta reseña que Mientras Escribo me ha parecido un gran libro, pero sin embargo no lo recomendaría a todo el mundo, como puedo hacer con otros buenos trabajos de Stephen King. Mientras Escribo sólo es una Biblia indispensable para los escritores. Para los fans de King, a parte de una joya en la colección, es una muy buena oportunidad para ser testigo de las vivencias del adorado escritor de Maine. Pero, por desgracia, para el lector corriente, Mientras Escribo es un libro más, a penas interesante e incluso prescindible, cosa que no entiendo. Las inconveniencias de ser Stephen King.

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Carrie (1974)

Carrie

de Stephen King

Históricamente se conocen varias circunstancias por las cuales Carrie casi deja de existir. La primera, y la que King siempre resalta, es que el libro trata de mujeres, tema generalmente desconocido por él (cuando lo escribió, actualmente ya ha escrito muchos libros más en los que las mujeres cobran un rol protagonista, y esas novelas son geniales), y por eso se le resistía mucho. Tanta fue la lucha contra ese mundo femenino, que King decidió tirar el manuscrito. Pero, curiosamente, una mujer (la más importante en la vida de King, diría yo), recogió aquellas páginas de la basura, las leyó y pidió a King que terminara lo que había empezado, porque le parecía buen material. Stephen terminó Carrie, lo mandó a la editorial y fue aceptado. Esa mujer se llama Tabitha Sprouce (ya en esos momentos era Tabitha King, y hasta el día de hoy sigue siéndolo), y a ella todos los lectores, e incluso el propio King, le debemos mucho. Muchísimo

Carrie fue el sorprendente comienzo de King, una ópera prima sin igual, y aunque desde el principio no fue un best-seller, se convirtió en uno gracias a la adaptación cinematográfica de la novela por el director Brian DePalma (que, por otra parte, magnífica película, pero yo he venido a aquí a hablar de libros).

Portada de la edición de bolsillo de Carrie.

Como datos técnicos y generales, ya no hay que decir que es la primera novela de Stephen King publicada, pero sí diré que es una novela que pertenece al género epistolar, de terror y suspense. Que consta de tan sólo 256 páginas, formato de bolsillo, y tiene un precio de 7,95 euros. La novela nos cuenta el escalofriante caso de una chica muy maltratada en el instituto por parte de sus compañeros que descubre un don que le cambiará la vida: es capaz de mover objetos con la mente.

Es simplemente un excelente libro que explora el tema de la adolescencia, del bulling (o como se escriba), de los poderes ocultos de la mente y de la venganza. King aquí crea un personaje que enseguida podremos comparar con alguna otra chica que podríamos haber visto también en nuestro propio instituto. Es de estas chicas que son diferentes a todo el mundo, es callada, sumisa, obediente, al contrario de las demás chicas de su edad, y al parecer, eso causa cierto rechazo. El libro comienza en un momento crucial en la vida de toda adolescente: la aparición de la regla. La mala suerte de Carrie White es que esa regla aparece mucho más tarde de lo habitual, y que aparece en el momento menos oportuno: en la ducha del instituto, delante de las otras chicas.

Lógicamente, Carrie ve sangre y su inexperiencia la alerta: cree que está muriendo. Ante esta reacción, las chicas se burlan de ella, montando un espectáculo bochornoso que Carrie no olvidará nunca. Ese es el pistoletazo que da comienzo al libro.

La forma en la que está escrita el libro me parece muy acertada (y creo que King no la ha utilizado nunca más). Es como si fuese un dossier que ayuda a comprender los fatídicos acontecimientos producidos en Maine. Otra cosa que me ha parecido magistral es el alertarnos desde el principio que ha sucedido algo, manteniendo la tensión y el suspense, y haciendo que el lector se pregunte en todo momento qué es ese dichoso algo. Volviendo al asunto del dossier, en la novela se incluyen fragmentos de libros, de entrevistas, de diarios, pero también incluye a un narrador omnisciente, que funciona así como una especie de Dios, que es el que nos descubre a la Carrie interior.

Los personajes desarrollan roles bastante claros en la historia: Todos (salvo dos o tres) son antagonistas, y sienten repulsión por Carrie White. Hay que mencionar especialmente a un personaje que en mi opinión, se convirtió en el primer personaje aborrecible del universo de Stephen King: Miss Margaret White, la madre de Carrie. La Señora White es una religiosa entregada, que educa a su hija a base de golpes de la Biblia en la cabeza. Su fe ciega en Dios llega hasta tal punto que comete locuras. La elaboración de este personaje es un gran trabajo de King, que se esfuerza en dejar bien claro que no siempre ser religioso significa ser buena persona.

Portada original de Carrie. La chica de la ilustración se supondría que es Carrie, pero según la describe King, se trata de una chica rubia, por lo que la portada no tiene relación con el interior del libro

Con la regla, Carrie llega a una madurez en la que desarrolla no sólo su cuerpo, sino también un talento que tenía oculto: la telequinesis, el mover objetos con la mente. El ambiente se torna distinto cuando Carrie descubre este poder, lo domina y lo utiliza, en principio para nada malo. Pero se verá obligada (aunque suene un poco a mafioso) a usarlo para fines distintos en el clímax del libro, en la fiesta del instituto, el momento de mayor esplendor de la novela.

El final (que no tiene nada que envidiarle al clímax de la novela, anteriormente mencionado) nos deja sin aliento. Aunque al lector le pueda parecer injusto ese final, no lo es tanto. Una vez se ha terminado el libro, y se reflexione sobre él, podrá ver que no existía otra cosa que hacer con ese asunto. Carrie termina como tiene que terminar, para nada parece un final apurado. Igualmente, aunque King no se esmere demasiado en las descripciones de los personajes, el libro tiene la extensión justa. Las mejores cosas, en frascos pequeños.

El capítulo final, que no tiene nada que ver con Carrie, hace que el lector tenga una premonición y se quede satisfecho con el resultado. Ese anexo confirma que hay más Carries en el mundo. Pero no hablo de la Carrie humana (que hay muchas y muy diversas, repartidas por el mundo), sino de la Carrie sobrenatural. Y yo creo que es cierto. La ciencia sólo conoce un 5 % de nuestro cerebro. ¿Quién dice que no tenemos ningún talento oculto? Lo complicado es encontrarlo.

Respecto a Tabitha King, la mujer de Stephen, la que salvó el manuscrito de las garras del olvido, se ha convertido en un elemento frecuente en la literatura de Stephen King desde aquel mismo momento en el que Viking Press imprimió el primer ejemplar de Carrie . El escritor siempre le estará agradecido a su mujer, y hasta ahora, el nombre de Tabby es el más veces ha salido en las páginas de las dedicatorias y agradecimientos de sus libros. Así que mil gracias, Tabitha King, por Carrie y muchos otros.

Como idea final diré que el mejor debut para un escritor sería, sin duda alguna, un libro como Carrie , que se ha convertido en un título de culto en la literatura del terror (y en el cine también), y que nos transporta a ambientes sofocante y amenazador. El comienzo de la larga historia de Stephen King. El determinante. Impresionante e imprescindible.

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Skeleton Crew II: La Expedición

La expedición

 de Stephen King

Hace poco reseñaba aquí “La Niebla”, una corta (pero muy buena) colección de relatos de terror de Stephen King. Aclaré que, lo que la editorial de King española había convertido en cuatro libros, en su versión original era sólo uno llamado “Skeleton Crew”. Recordad que la versión original alberga en su interior 22 relatos. La Expedición, que recoge otros cuentos de la misma colección, es el libro que reseñaré en esta ocasión.

Portada en la edición de bolsillo de la recopilación de relatos «La Expedición».

Los datos técnicos y generales son prácticamente los mismos de “La Niebla”, con ligeras variaciones. El libro consta con cuatro relatos, tiene una extensión de 220 páginas, formato de bolsillo, y su precio no llega a los siete euros. El relato que da inicio y título a la colección (véase, La Expedición) es una narración de corte futurista que nos muestra a una familia a punto de mudarse a Marte. Pero aquí no intervienen trajes espaciales, ni cuentas atrás, ni nada que pueda recordar a Arthur C. Clarke, o algún autor de ciencia ficción normal y corriente. En este relato se establece una forma menos ortodoxa de cambiarse de planeta, y por ello, mucho más avanzada en el futuro. Hablo de la teletransportación. El relato transcurre en los momentos previos a una teletransportación a Marte, en el que el padre de familia cuenta a modo de leyenda a sus hijos cómo fue que se descubrió realmente ese método de desplazarse, cuando experimentaron con ratas, y lo mal que salió aquello.

Sin duda un buen relato y un gran ejercicio imaginativo de nuestro King. Pero, a pesar de que sea este relato el que de título a la recopilación, no es lo mejor del libro. Ni de lejos es lo mejor del libro. Porque los relatos restantes, de diferentes temáticas y extensiones, unidos junto a este, son ya de por sí lo mejor del libro. En esta recopilación el lector no encontrará ni un sólo relato que se asemeje al otro. King obliga a su imaginación a trabajar el doble para conseguir cuatro historias que van más allá de lo conocido, llegando a convertirse en uno de las recopilaciones (en español, claro) favoritas de cualquier lector de King.

El relato que sucede a La Expedición, es único y, hasta ahora, inigualable. Se llama Superviviente y se mueve por el campo del terror psicológico. Nos muestra a un desdichado italoamericano que trafica con drogas, que por una tormenta, se ve solitario en una isla apartada, sin nada conocido a su alrededor, a no ser un lápiz, papel, y drogas. El superviviente nos va narrando sus peripecias en ese trozo de papel, y cómo pierde la noción del tiempo, y la locura y el hambre se va apoderando de él. El hambre es tan fuerte que acude a límites insospechados.

King consigue con Superviviente que el lector realmente se plantee hasta donde sería capaz de llegar en una situación así. Que, aunque se trate de ficción, las salidas que toma nuestro protagonista pueden llegar a ser reales. En este relato King disecciona la mente real, la verdadera naturaleza en carne viva de las personas en situaciones límites. Un relato de lectura obligada.

El relato que sigue se titula Abuela. King, una persona que sabe como tratar los temas de traumas infantiles (una muestra clara es It), nos hace recordar el miedo que teníamos todos de pequeños a nuestros propios familiares, con los que llorábamos. El protagonista de esta historia odia quedarse al cuidado de su abuela, pero decide ir a verla, y la nota tranquila. Demasiado tranquila…

Un relato que mantiene la tensión y el terror más humano, e infantil, del mundo. Un relato que no decae en ningún momento, todo lo contrario: cada página es mejor, llegando a un final que deja impactado.

El último y más extenso relato explora la locura. Se llama La balada del proyectil flexible , y nos muestra las cosas que puede a llegar a causar la fama. El lector puede sacar conclusiones sobre las que debatir luego de leer este relato. Podríamos tener una extensa charla sobre si la locura es lo que jode al famoso. Aunque trata el tema desde un punto de vista más fantástico (con duendes de por medio) por supuesto que se trata de una crítica al mundo loco de la fama.

El libro La expedición es el primero de los cuatro libros que Random House Mondadori España decidió editar a partir de Skeleton Crew, que realmente me agrada cómo fue organizado. Aquí se muestran relatos tan variados y geniales que hay que aplaudirlos.

Además, no sé si al lector aficionado a King le pasará lo mismo, pero yo aprecio en todos estos relatos un matiz en común: la soledad. La soledad que sufría King al momento de escribir los relatos. Hubo un momento en la vida de Stephen King en el que solía emborracharse y sentarse a escribir sólo, como aislado del mundo, y creo que estos relatos, de alguna manera u otra, exploran y plasman esa soledad. En algunos relatos se percibe más que en otros, pero mi visión es que están siempre presente, ese tema. Como un fantasma.

Kin no menciona nada respecto a eso en las geniales NOTAS que aparecen al final del libro, pero sí nos dice cómo fue que se le ocurrieron tan brillantes obras, cosa que, como sabéis, siempre es de agradecer. Es como si nos hiciera partícipes del proceso. Al igual que los músicos, que dicen: la gente merece escuchar esta canción aunque sea solo para ver recompensado tan duro trabajo de creación, el proceso. Esto es igual.

En resumen, La Expedición es una de las mejores recopilaciones de relatos de King, merece mucho la pena leer este libro, plagado de terror, de tramas atrayentes y géneros tan dispares, pero que a la vez es perfecto que estén todos juntos. Aquí se demuestra, una vez más, el talento tan grande de Stephen King de condensar las historias, comprimirlas, y hacerlas de lo más interesantes para el lector. Un lector que le estará agradecido enormemente por estas creaciones.

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Bachman Books: Blaze (2007)

Blaze

por Stephen King, o Richard Bachman

Stephen King, a parte de un gran escritor de terror, es también un gran contador de historias, y lo ha demostrado en una infinidad de ocasiones. A veces le gusta alejarse del terror, y nos presenta historias más dramáticas, como las novelas cortas que conforman el libro “Las Cuatro Estaciones”, “Corazones en la Atlántida” o un relato más reciente publicado en la revista Esquire, llamado “Moralidad”, en el que apenas se ven monstruos y sangre. Los monstruos son los humanos, y la sangre es el remordimiento, en ese relato. Otra prueba fiable de que existe un King diferente es en las novelas que escribió bajo el pseudónimo de Richard Bachman. Historias que tienen algo más de crítica social, pero que no se alejan del todo de ese estilo tan personal de Stephen. El último trabajo conocido de Richard Bachman es la novela de la que os hablaré en esta ocasión, Blaze.

Portada de la edición de bolsillo del libro Blaze. La ilustración de la portada es la misma, tanto en español, como en su versión original en inglés.

Como datos generales y técnicos, diré que es el séptimo libro de Richard Bachman, y el número 35 de Stephen King, no consta de una gran extensión: 336 páginas en un formato de bolsillo. Y su precio es 8,95 euros. La novela nos acerca a Clayton Blaisdell Jr, un hombre peculiar y bobalicón (cosa que en realidad es una secuela de su dura infancia) que decide secuestrar a un bebé de una familia adinerada, y pide un rescate de un millón de dólares. Básicamente es eso.

Debido a la poca extensión del libro, y lo simple de la trama, lo único que Blaze nos da en grandes cantidades es entretenimiento. Antes de su publicación, el libro despertaba expectativas muy buenas entre los fans, pero una vez publicada, la novela demostró que no aportaba nada importante a la bibliografía de Stephen King, o de Richard Bachman, e incluso se llega a pensar que se trata de un negocio meramente editorial.

La historia tiene el estilo de King de cabo a rabo, casi no se nota al Bachman que conocíamos antes, y resulta que es porque King actualizó la novela, que había sido escrita más de veinticinco años antes. El libro se organiza en capítulos cortos, intercalados con frecuentes flashbacks que nos cuentan la infancia de Blaze, y justifican esa inteligencia tan limitada que tiene el pobre. La infancia de Blaze se ve trastocada por los malos tratos de sus progenitores, el vandalismo adolescente, los orfanatos…Técnicas dramáticas muy frecuentes en la literatura, con las que King consigue ablandar un poco al lector y hacerlo sentir un verdadero afecto por el grandullón de Blaze. Realmente creo que Clayton Braisdell Jr, también Blaze, es uno de los personajes que más simpatía ha despertado de todos sus libros. El ritmo de la novela no es lento, pero tampoco las páginas cobran vida propia. Las páginas pasan a una velocidad normal, salvo en los últimos capítulos, que consigue acelerar el pulso, hasta volver a bajar en el último capítulo, donde todo otra vez vuelve a calmarse.

La trama, aunque concisa y muy clara, a veces te deja un poco descolocado, por ejemplo, con el personaje mas “King” de la trama: George. George, en la actualidad de la trama, es un fantasma que suele ver Blaze, que aparece y desaparece, y se suele burlar de él. En los flashbacks, George es un ladrón bandido de poca monta que aspira con perpetrar el robo del siglo que muere. Ese fantasma es la única peculiaridad de la novela, lo cual significa que en realidad es una novela dramática, con toques sobrenaturales.

La acción (en la trama hay un secuestro…acción tiene que haber, ¿no?) está repartida de manera desigual en la novela. Un poco antes de llegar a la mitad del libro se efectúa el gran golpe de Blaze: robar al bebé de una adinerada familia. Todos los detalles que salen bien parecen cosa del azar, porque la inutilidad de Blaze para el robo es más que notable, y se siente desprotegido cuando George no está. Ese tipo de acción es lenta y sigilosa, siempre rezando para que ningún familiar que anda por allí le de por ir a ver al pequeño.

El otro lugar en el que hay acción es en el final. Un final marcado por la persecución contra reloj del típico jefe de policía que matará a quien sea por recuperar al niño. Ahí la velocidad se dispara, King se deja de detalles y pasa directamente a describir la acción, lo cual hace creer al lector que King ha resuelto el final con mucha prisa. Quizás sea así, y se olvide de los detalles, e incluso de uno de los personajes (lo que pasó con George, se queda en el aire), pero no nos priva ni un solo segundo de las verdaderas intenciones de Blaze para con el niño.

La relación de Blaze y el niño, que abarcan una buena parte de la novela, llega a resultar por momentos incluso graciosa. Queda en evidencia la inexperiencia del grandullón, y su creciente afecto hacia su rehén, por el que se desvive e intenta por todos los medios que no llore. Blaze y Joe (así se llama el bebé) pasan buenos y malos momentos juntos, que seguro que Blaze jamás olvidaría, pero al lector no le quedará claro si Joe lo olvidará o no, dado que el último capítulo consta de una ambigüedad, una tristeza e inocencia que pocas veces King ha mostrado en sus libros. Por supuesto, se derramarán lágrimas, pero sobretodo (y esto es lo más importante para King) no serán lágrimas de risa.

No se sabe realmente cuánto de King, y cuánto de Bachman tiene este libro (King dice al principio del libro que lo arregló y modernizó, pero no nos dice precisamente cuánto), pero lo que sí se sabe es que no es una mala historia (no es brillante, como otras novelas, pero no es mala), que sus intenciones no van más allá del entretenimiento, que es un libro que, aunque no deja huella, sí que nos deja uno de los grandes personajes de la biografía de Bachman y King.

Cuando terminamos de leer las vivencias de Blaze, Joe, y George, todavía no cerramos el libro porque viene de regalo (o como recompensa, según vea el lector y así sea su impresión sobre Blaze) un relato que no tiene nada que ver con la historia, pero que quizás es lo más atrayente y excitante de todo el libro: Memoria. Este relato vendría a ser un preludio, un aperitivo de la que fuera la próxima novela de Stephen King, Duma Key (ahora mismo, hace tres años que se publicó Duma, y ya King cuenta con cinco nuevos libros en su currículum desde entonces…en noviembre llega el número seis, por cierto, 11/22/63), una buena (y larga) novela de la que hablaré otro día.

En resumen, creo que Blaze, aunque baja un poco las expectativas iniciales que los fans teníamos sobre el libro, no defrauda tanto. Está hecha para entretener, para pasar el rato. Y también se trata de una ganga, pues viene con un relato-aperitivo, por menos de diez euros. En esta novela volvemos a ver juntos a Bachman y a King, esta vez mezclados: la historia e imaginación de Bachman con el estilo y el talento de King. Eso es. Aquí nos encontramos a un Bachman y un King mejores que antes, más maduros.

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